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Pedro Morán puede sentirse inmensamente feliz. Su hijo, Marcos, es heredero de la basta cultura y del refinamiento innato y proverbial que ha distinguido al padre.
El proyecto actual de la casa es una simbiosis generacional llamada a conquistar el futuro desde una evolución constante que ha producido ya un evidente salto cualitativo. Un nivel superior conservando los grandes valores y virtudes de siempre.

Productos excepcionales, únicos en muchos casos. Técnicas de cocción impecables, sobre todo en mariscos y pescados, tratados por lo general justo antes de su servicio a baja temperatura y al vacio impregnados de jugos y esencias para potenciar los gustos preservando los sabores inmaculados, constante inquebrantable, valor absoluto. Manjarosidad pura resaltando texturas, consistentes, prietas, carnosas, y refrendando jugosidades plenas.
Si las materias primas son sobresalientes y las hechuras refrendan el sobresaliente venerando las identidades, se pone la guinda en la concepción de las formulaciones: que encierran una reflexión exhaustiva y una clarividencia asombrosa. Construcciones minimalistas en las que con muy pocos elementos dispuestos con lucida y sensata imaginación se logra impactar exquisita y armónicamente. Y se hace con ideas propias, con una personalidad manifiesta, que se distancia de las modas, logrando un estilo neto y nítido que certifica un esfuerzo intelectual encomiable.
El estilo artístico inaugurado en el 2007 ha sido refrendado y engrandecido en el 2008. Quedan en carta platos tan excepcionales como las navajas con almendras, que aparecen impregnadas de un toque mágico (aceite) y sobre una pincelada (grasa), deparando un contraste audaz. Igual de inspiradas las quisquillas a la brasa sobre un picadillo de pan, pimentón y piel de berenjena, engalanadas con una vinagreta de rosas, pistachos y brotes de cebolleta. Qué decir del pulpo a la brasa con mazapán de pimentón y picada de cítricos y de la sardina con salsa de café y espuma de leche quemada.
Entre las últimas ideas, la más submarina, las más difícil, las más meritoria, el hígado de salmonete con algas. Inspirada en la navaja encontramos la manjarosa ostra con gelatina de su agua y aceite de piñón de pino. El bogavante con col y “ablanes” es un exultante y perfecto juego a tres. Naturalidad plena en la cabeza y patas de centollo: la carne de los apéndices y una sopa de su cuerpo. Y la papada de cerdo con salsa de cochinillo y setas, jugo gelatinizado de garbanzos, hoja de cerezo y alcaparrón es el primer testimonio de a dónde se pueden llegar a encumbrar las carnes.
¡Ah! La fabada; el mejor cocido de alubias del mundo.
País: España
Localidad: 33438 Prendes (Asturias)
Dirección: Ctra. AF 19, Km.9.
Telf: (+34) 985 88 77 97
Web: http://www.casa-gerardo.com/
Correo: info@casa-gerardo.com
Cierra: Lunes, todas las noches excepto viernes y sábados y dos semanas en enero. En agosto abre todas las noches excepto domingo y lunes.
Precio: 90/120 €
Precio menú degustación: 56 y 80 €
Fuente lomejordelagastronomia.

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