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Siempre se ha dicho, que Vega Sicilia es el vino que menos se descorcha en España.
A pesar de que sea una de las pocas bodegas que tiene todo vendido antes de que salgan los vinos al mercado, también tiene el curioso honor de ser la que el comprador guarda para una ocasión especial que nunca llega o para enseñarlo, que no abrirlo, en una cena de amigos.
Ésta podría llamarse una inversión para mejorar nuestro prestigio, pero ¿y si vamos más allá?. Imagínense que esas botellas de Vega Sicilia que usted compró para presumir ante sus comensales llegaran a vale 100.000 dólares, es decir, 73.000€ o lo que es lo mismo, algo más de doce millones de las antiguas pesetas.
Esta cantidad desorbitada se alcanzó por un lote de dos botellas de Doble Magnum de Vega Sicilia Único, de las añadas 1987 y 1989, que la propia bodega donó para el festival benéfico Naples Winter Wine de Florida (Estados Unidos).
Cuando el ladrillo parece que está dejando de ser tan buen negocio, invertir en vino puede ser una gran opción. Les damos algunas pistas para dar el “pelotazo”, es decir, comprar barato, para vender caro.
Cada vez está más claro que el vino puede ser una excelente inversión, si se conoce el sector o se cuenta con un asesor en este tipo de producto. Francia, EE.UU o Inglaterra llevan muchos años sacándole buen rendimiento al néctar de la uva e incluso ya hay estudios donde se señala que la inversión en vino es más rentable que en el Dow Jones.
Mahesh Kumar, autor de “Inversión en Vino para la diversificación de cartera”, descubrió, que después de analizar el comportamiento de 50 botellas como inversión entre los años 1983 y 2002, fueron más rentables que el índice industrial Dow Jones. Y es que ante estos resultados en Inglaterra ya hay 3 fondos dedicados a la compra, retención y venta de vinos de calidad. Miles Davis, cofundador de uno de estos fondos, “Fine Wine Fund”, cree en el vino como un tipo de activo alternativo que está ganando terreno.
Las Plusvalías del Vino
Como en cualquier inversión, elegir los vinos que van a proporcionar ganancias espectaculares en vez de otros que rendirán modestamente es cuestión tanto de suerte como de discernimiento. Actualmente la mejor inversión, si atendemos a los resultados, es la zona de Burdeos. Etiquetas como Latour, Lafite, Margaux, Mouton Rothschild, Château Cheval Blanc, Pétrus y el dulce de sauternes Château d’Yquem han conseguido tener una gran demanda de coleccionistas e inversores.
Estos valores seguros se completan con el borgoña Romanée-Conti. En los últimos años se han incluido en la lista dorada los mejores tintos del Ródano francés, champañas míticos, oportos, elitistas vinos del nuevo mundo como Opus One de California o Penfolds de Australia… y, por supuesto, vinos de nuestro país. En España las zonas más cotizadas serían Rioja, Priorato y Ribera del Duero.
Y ya hablando de bodegas, Vega Sicilia es el valor seguro en el mercado español. Otro de los elegidos nacionales sería Pingus de Peter Sissecck, Pesus de los Hermanos Sastre o L’Ermita de Álvaro Palacios por su bajísima producción y riojas históricos como Riscal, CVNE, Murrieta o Tondonia. Punto y a aparte son nuestros jereces, unas joyas que tienen en el mercado inglés una gran demanda. Y es que el hecho de ser muy dicífil encontrarlos en el mercado, ya sea porque la bodega elabora muy pocas botellas o porque la añada es muy antigua, hace que comprar ese vino sea una buena inversión y sólo podamos encontrarlo en las casa de subastas.
El circuito de subastas internacionales del vino tiene como capitales claras Nueva York y Londres. Ésta última con casas tan míticas como Sotheby’s y Christie’s (que realizó la primera subasta de vino en 1766). En los últimos años en estas exclusivas ventas a golpe de martillo se han subastado monografías de Rioja, Ribera o los nuevos Prioratos.
En España, las subastas de vino no están muy desarrolladas y normalmente suelen tener fines benéficos. Una de las más llamativa fue en el año 2000 en el I Taller de los Sentidos Gourmets, donde se subastaron más de 350 lotes. Otra manera de introducirse en la inversión en vinos consiste en utilizar la Bolsa Uvine, el equivalente, en términos vinícolas, a lo que es la Bolsa de Comercio. Uvine es una Bolsa universal, donde se compran y venden vinos y donde cualquiera que lo desee puede registrase en ella.
Los Métodos del buen inversor en vinos:
El Método Premier
En Francia es práctica habitual comprar los vinos en premier, es decir, cuando todavía están en las barricas en proceso de elaboración. La bodega ofrece el vino nuevo en enero, aproximadamente dos años antes de salir al mercado. El comprador debe pagar por adelantado, por supuesto, más barato. Es un riesgo ya que no se sabe cómo evolucionará el vino, aunque en el tiempo transcurrido si la añada es buena, el valor del vino puede que haya aumentado un 80%. Los mejores rendimientos son principalmente para los tintos de Burdeos de las mejores cosechas: 1982, 1986, 1990, 1996 y 2000. Esto se debe a que éstos tienen antecedentes de calidad y elevados precios, la posibilidad de que mejoren con los años y llevan marcas reconocidas instantáneamente.
El Método Parker
La puntuación del enólogo estadounidense Robert M. Parker da a un vino un considerable efecto. Los que reciben la calificación entre 99 y 100 se cotizan como mínimo por el doble. Parker se ha convertido en el crítico vinícola más poderoso, admirado, odiado y discutido de la historia. El gurú del vino lleva casi veinticinco años como redactor y editor de la revista “The Wine Advocate”. Todos los años hace temblar los pilares del vino cada vez que lanza sus “Puntos Parker”, donde los mejor puntuados tienen el éxito asegurado en el mercado. Este año, por primera vez ha otorgado el máximo reconocimiento, 100 puntos, a cinco vinos españoles. Es el caso de Tinto Viña Pisón 2004 de Bodegas Artadi (D.O.Ca. Rioja); Tinto Contador 2004 de Benjamín Romeo (D.O.Ca. Rioja); Tinto Termantia de Bodegas Numanthia Termes (D.O.Toro); Tinto Erasmus 2004 de Clos i Terrasses (D.O.Qa. Priorat) y Tinto Pingus 2004 (D.O. Ribera del Duero), que han conseguido esta matrícula de honor, lo que ha hecho que se agoten en el mercado y, por ende, aumenten en el mercado de las inversiones.
El Método Añada
La calificación de añadas siempre ha sido uno de los métodos más “comerciales” para las denominaciones. En el caso de elegir vinos para invertir, tomen nota de las mejores añadas: Burdeos: 2003, 2000, 1998, 1995, 1990, 1989, 1985, 1982, 1961, 1959, 1953, 1949, 1947 y 1945 Borgoña: 2003, 2002, 1999, 1996, 1995, 1993, 1990, 1989, 1985, 1978, 1969 Rioja: 2005, 2004, 2001, 1995, 1994, 1982, 1970, 1964, 1958, 1955, 1952 y 1948 Ribera del Duero: 2004, 2001, 1999, 1996, 1995, 1990, 1989 y 1985 Priorato: 2005, 2001, 2000, 1999, 1998, 1995, 1993
La conservación de nuestra inversión A la hora de invertir en vino, se necesita, además de conocimiento del sector para elegir bien, una buena bodega. Si no conservamos en óptimas condiciones las botellas, corremos el riesgo de perder el dinero invertido. El vino tiene que estar a una temperatura y humedad constantes para no sufrir daños. La temperatura de la bodega nunca deberá superar o bajar del nivel lo 8 ó 15 grados. Además, no debe recibir luz y ha de ser ventilada.
Y si los métodos no nos funcionan, siempre podemos terminar descorchando nuestra inversión y disfrutar de todas las sensaciones que nos aporta el vino. Y es que con tanto número y dividendos, corremos el riesgo de olvidar que el vino nace para deleitar nuestro paladares. Más información: Sotheby’s London (00-44-171) 293 50000 Christie’s London (00-44-171) 839 9060 www.thefinewinefund.com Tel: 020 7937 0090 http://www.winebid.com/ www.uvine.com www.wine-advocate.com Salón del Club de Gourmets 91 577 04 18
visto en vivirelvino.

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