Beneficios de los vinos espumosos, como el cava, para la salud
Tomados en cantidades moderadas y con un consumo responsable, algunas bebidas típicas de las fiestas navideñas como los vinos espumosos son beneficiosas para la salud.

Uno de los grandes protagonistas de estas fechas, en celebraciones, comidas de empresa o cenas navideñas son los vinos espumosos, cavas y champagnes, indispensables a la hora de realizar los brindis, y que aportan un toque frío y efervescente al paladar.
Más allá de las celebraciones y en el plano más relacionado con el bienestar, la composición del cava es similar a la de otros vinos. Desde la antigüedad, el consumo de estas bebidas se ha relacionado con la salud. Estudiosos y eruditos como Hipócrates o Cervantes entre otros, les atribuyeron importantes cualidades como tónico, analgésico o anestésico.
Ya en el siglo XIX comenzaron los primeros estudios científicos que intentaban mostrar sus beneficios para el corazón, y en el siglo XX, a principios de la década de los noventa, se publicaron los primeros resultados que demostraban científicamente los efectos saludables para la salud. Según estos estudios, las personas que consumían cava en cantidades moderadas presentaban una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares.
El cava es un producto totalmente natural, tanto por su composición como por su proceso de obtención. Su componente mayoritario es el agua, seguido del alcohol y de una serie de componentes minoritarios, como ácidos orgánicos y compuestos fenólicos. Posee también poder antioxidante, al igual que sucede con los vinos tintos. Esta propiedad radica precisamente en la variedad de sustancias fenólicas que contiene, que actúan entre sí potenciando este efecto.
Polifenoles beneficiosos
Los principales responsables de los beneficios del cava en la prevención de patologías son los polifenoles. Estos compuestos, procedentes de la uva, actúan como antioxidantes modificando los niveles de colesterol. Reducen el LDL, conocido como “colesterol malo” y aumentando el HDL o “colesterol bueno”. De esta forma se evita la aparición de arteriosclerosis, que actualmente es la primera causa de las enfermedades coronarias y la formación de trombos.
En este espumoso, los compuestos fenólicos mayoritarios son los derivados de ácidos cinámicos, especialmente del ácido cafeico, que es uno de los principales responsables del efecto beneficioso del cava, aunque no el único. Otra característica importante de los polifenoles es su capacidad de combinarse con otros antioxidantes, como la vitamina E y C, con los que potencia sus efectos.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que la cantidad y variedad de estos compuestos en el cava dependen de factores como el terreno, el clima, el tipo de uva, el tiempo de la cosecha o los procedimientos de prensado y fermentación.
Por otra parte, diversas investigaciones apuntan a la importante presencia de algunos compuestos fenólicos como el reservatrol, que se encuentra en una gran variedad de plantas comestibles, especialmente en las uvas. Este compuesto funciona como un moderado antioxidante y hace que el cava pueda ayudar a inhibir las fases de iniciación, promoción y progresión de las células cancerígenas, porque ayuda a destruir los radicales libres relacionados con los daños de varios tipos de cáncer. Asimismo, el reservatrol contiene muchas propiedades antiinflamatorias, ayuda a disminuir la viscosidad de las plaquetas y contribuye a que los vasos sanguíneos se mantengan abiertos.
La ingesta moderada de bebidas como el cava ha demostrado también resultar beneficiosa a la hora de prevenir otras patologías de tipo degenerativo, en ocasiones producidas por una excesiva oxidación del organismo.
Frío, pero no helado
Es conviente que el cava esté en un lugar seco y fresco, resguardado de fuentes de luz directa. Antes de servirlo, es mejor que esté durante varias horas en el frigorífico de forma que, a la hora de servirlo, su temperatura oscile entre los 5º y 7ºC, intentando preservarla durante su presencia en la mesa. Hay que destapar la botella girando el tapón lentamente y sujetándolo para que no salga disparado. Se recomienda servir en dos tiempos, de forma que primero se regenere y la espuma repose.
El recipiente idóneo para degustar este espumoso son las copas de cristal tipo flauta, con el final ligeramente cerrado para percibir la concentración de aromas del cava. Tan sólo se deben llenar dos tercios de su capacidad. De esta forma, el cava respirará y permitirá disfrutar de su sabor.
Fuente www.repsol.com

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