Para disfrutar una copa, además del vino, hacen falta otros accesorios. Algunos imprescindibles, otros para darse el gusto.
No hace falta ser un fanático para curiosear entre esas cositas vinculadas a la ceremonia que rodea el abrir y compartir un buen vino. Es obvio que lo primero a tener en cuenta es la calidad del producto, las preferencias personales, el precio.
Pero no es menos importante considerar aquellos accesorios que sirven para preparar el ambiente, más aún si el vino se disfruta entre amigos o en pareja.
Desde el infaltable sacacorchos hasta un sofisticado termómetro pueden ser útiles al momento de disfrutar una botella. En el mercado local no abundan estos chiches, pero ya comenzaron a aparecer algunos elementos (la mayoría importados) que se presentan en este espacio.
El destape
Si algo no puede faltar antes del brindis es el sacarcorchos, que viene en muchísimas formas. Desde el conocido (en Argentina) como "sacacorchos rabbit" (conejo), hasta algunos de pared que son toda una paquetería. Un buen sacacorcho consta de un mango, un cortacápsulas, una leva de apoyo plegable y, por supuesto, un buen tirabuzón. El mango debe ser anatómico, sin bordes cortantes, suave al tacto y que permita una buena sujeción.
El rabbit, por ejemplo, permite descorchar sin esfuerzo cualquier tipo de botella gracias a su potente espiral (tratada con un baño deslizante de alta penetración) y a su palanca de fuerza, que hace que el tapón salga fácilmente sin necesidad de realizar ningún giro con las manos. Dicha palanca tiene una rueda dentada para evitar que la botella se mueva mientras se la descorcha. Está fabricado en excelentes materiales como la fibra, el aluminio y el acero para asegurar una gran duración. Es el más recomendable si resulta difícil descorchar los vinos.
Una de las novedades en el mercado local es el sacacorchos de pared, que se instala en forma permanente en el lugar donde se acostumbra tomar con amigos. Trae una especie de palanca que permite descorchar la botella. Un verdadero chiche.
La fiebre del vino
Un accesorio útil para controlar la temperatura adecuada del vino en la copa es el termómetro. Por lo general viene presentado en una caja o estuche de madera, con indicaciones de las temperaturas aconsejadas para servir. Su forma de uso es muy simple: se coloca el termómetro dentro de la copa y se lee la temperatura. Lo ideal es unos 18 grados para los tintos y unos 12 para los blancos (puede variar en poco más o menos, según las preferencias personales).
Los más sofisticados eligen un termómetro electrónico, que es una especie de sonda que mide e indica con precisión la temperatura de la botella que se acaba de abrir. Se introduce en el cuello de la botella o en una copa, e indica si el vino está demasiado caliente, frío o a temperatura ideal. Estos últimos no se consiguen en San Juan.
La gotita
El drop-stop o recogegotas es un implemento muy sencillo pero efectivo. Se trata de círculos de aluminio muy delgado que se enroscan formando un tubo, y se colocan en el interior del pico de la botella para evitar el goteo. Con este accesorio ni una sola gota caerá sobre el mantel. Vienen en diferentes presentaciones.
El frío no se va
A los enfriadores también se los conoce como refrigerantes. Es una especie de bolsa de plástico con gel (se enfría en el freezer) dentro de la cual se coloca la botella (de vino o champagne) una vez llevada a la mesa. De esta manera, las botellas se mantienen a buena temperatura. Aunque parezca mentira, se vienen utilizando desde la época de los romanos.
Tapones y bombas de vacío
Existen en el mercado diferentes tipos de tapones para conservar el vino. Algunos también tienen un pico anti goteo. Lo que se debe buscar es que la base (que se coloca en el pico de la botella) se agarre bien y no deje pasar el aire, para así poder conservar en mejores condiciones el vino.
Parientes de los tapones son las bombas de vacío, que realmente cumplen un papel fundamental al momento de guardar los restos de vino que quedan en las botellas. Es una bombita que extrae el oxígeno y deja la botella al vacío, permitiendo que el producto se conserve en condiciones por varios días. De otro modo el vino se oxida o se deteriora perdiendo sus características básicas. Llegado el momento de volver a abrirlo, el tapón tiene un botón de liberación de aire que permite a la botella ser nuevamente abierta.
El decantador
Los modelos de decantadores son muy variados, aunque generalmente están hechos en cristal o vidrio. Se usan para airear los vinos tintos hasta que alcanzan su máxima expresión varietal. En este recipiente se deben colocar al menos media hora antes de ser consumidos. Al momento de comprar uno se debe tener en cuenta su capacidad; el buen decantador, en su ecuador, debe permitir contener el total de una botella, de tal modo que el líquido tenga la máxima superficie posible en contacto con el aire.
Fuente diariodecuyo.com.

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